Emilio Subirá, o el arte perturbador de Sickemil


Fue mi gran descubrimiento en las habitaciones de la ROOM ART FAIR #2. Su nombre: Emilio Subirá. Su yo artístico: Sickemil. Su vida: pintura, escultura y algo de ilustración. Visité, creo recordar, unas tres o cuatro veces la galería-habitación donde exponía, la Art Deal Project, y se me escapó de las manos una obra para la que había decidido echar mano de mis ahorros. Otra vez será. Pero sus figuras retorcidas y descompuestas, el color que se derramaba y las superficies que parecían pudrirse, me impresionaron tanto que en cuanto volví a casa me puse en contacto con él.

Emilio Subirá en ROOM ART FAIR #2






Y fue al observar el resto de su obra, al ver como explica la sociedad y así mismo, que pasa a ser de mis predilectos, y aquí os dejo, tal y como él me contó, sin cambiar ni una sola coma, todo aquello que yo deseaba saber.

- "Your disease is my art" ¿Qué te interesa de la enfermedad, de la naúsea?
Mi visión artística es el afán por hacer lo que yo llamo “filosofía plástica”, plantear ideas cuestionadoras sobre nuestro mundo  a través de un lenguaje más amplio y abierto que el de las palabras, un lenguaje dirigido a lo no racional , algo así como metáforas intuitivas, transcripciones de lo indescriptible a través de la imagen, el símbolo, lo expresionista y el uso del humor irónico y la sátira. No se trata de que es lo que me interesa de la enfermedad, pues yo considero que la enfermedad  (que conduce a esa nausea existencial)  es inherente a la condición humana y por lo tanto ineludible, está en la esencia de todo, es la contradicción que reside en la vida y en lo que llamamos “conciencia” o “raciocinio” en un mundo salvaje, ignoto y crudo por naturaleza, donde la percepción completa es inaprensible. Por lo tanto todo convive en la “enfermedad ” de una manera o de otra, en la guerra de lo ambiguo y lo relativo, en el eterno conflicto entre el animal instintivo y el ser de la razón.


- ¿Crees que el ser humano está enfermo? ¿O que la sociedad hace que lo esté?
La sociedad en la que vivimos  es producto del ser humano y nos hemos dejado todo nuestros esfuerzos en crear un monstruo que se muerde la cola. Ese monstruo hace tiempo que escapó a nuestro control, pero fue la identidad humana, con todos sus defectos y a pesar de sus virtudes, quien le abrió la puerta de la jaula. La enfermedad reside en esa tendencia irrefrenable hacia el absurdo de un paradójico ser racional, cuando la propia razón no está preparada para este mundo, y la contrariedad que esto supone.

- ¿Cómo hablas de todo esto en tu arte?
Bueno, supongo que intento sintetizar ciertas reflexiones vagas en imágenes con cierta simbología o de algún modo metafóricas. Hago mucho hincapié en el tema de la cabeza como centro donde todo ocurre, donde las dispersas nociones perceptibles de la realidad se recomponen al antojo del ego. Me gusta simbolizar esto a través del color y el trazo sobre todo en mis pinturas, creando cabezas volubles e inestables y a menudo tanto en dibujos como en esculturas o pinturas el tamaño de la cabeza suele ser desproporcionadamente grande. Casi siempre suelo crear en mis obras un personaje y “su circunstancia” e intento crear a través de él una imagen o situación escultórica  que resulte un poco enigmática y desconcertante, a menudo pretendo hacer uso de un sentido del humor irónico o satírico  ridiculizando lo que yo considero como comportamientos absurdos de origen social.

- ¿Qué opinión te merece el "buen gusto"?
No existe, es un concepto relativo y en constante cambio, se hereda o se crea, no es importante. El buen arte no debe preocuparse de temas como “el buen gusto”, El buen arte debe servir siempre al espíritu humano y su objetivo debe ser hacerle “tomar conciencia”, inspirarle a ser más digno y mejor, cuestionar y poner en evidencia a todo lo que sea enemigo de la libertad del espíritu. ¿qué más da todo lo demás?

- ¿Tus figuras son perturbadoras. ¿Qué reacción buscas en el espectador?
Si una de mis obras incita a alguien a cierta meditación, despierta en alguien alguna reflexión, excita la imaginación del espectador conduciéndole a una visión más abierta o simplemente a un momento de inspiración, me daré por satisfecho. Cuando me planteé mi línea de trabajo solo me hice una pregunta: ¿qué es lo que me gustaría a mí ver cuando voy a una exposición? Pues bien, eso es lo que intento hacer, crear esas obras. Luego simplemente confío en que mi sensibilidad este acorde con la de alguna de la gente que convive en mi mismo tiempo.

- ¿Te sirven estas creaciones para volcar tus propios demonios?
Siempre pretendo ser un poco general en mi discurso y no centrarme en cuestiones personales pero esta claro que el filtro soy yo, así que no puedo ser parcial en absoluto. Es inevitable usar la creación artística como terapia en cierta manera, como un modo de explicarse el mundo a uno mismo o como forma de desahogo ante las frustraciones y contradicciones de la existencia sobre todo cuando trabajas con tus propias manos tus propias obras. Cuando uno está trabajando, en tu cabeza se está repitiendo un mensaje una y otra vez, como si hablaras a una gran multitud y la mano lo transforma, y el conocimiento y la razón, pero también la intuición, lo moldean. Y en realidad es un mensaje que uno se repite uno a uno mismo y que apuntas para que no se te olvide en forma de obra. La obra es un testimonio, como una pieza de un gran puzzle y el momento de creación siempre es un momento de meditación.


- Me gustan especialmente tus esculturas. Me gustaría saber cómo es todo el proceso creativo: de dónde surge la idea, cómo le vas dando forma, por qué técnica te decides, cuánto tiempo te lleva…
Primero tengo la idea y luego pienso como voy a resolverla, así que siempre supedito el material a la idea y no suelo hacerlo al revés, haciendo uso sin escrúpulos de todo lo que vaya necesitando para llegar al fin requerido por lo que siempre acabo con esculturas de técnica mixta compuestas de muchos materiales diferentes.
Mi técnica favorita siempre es la más inmediata posible, tanto en pintura como en escultura no me gustan las técnicas demasiado procesuales o que requieran demasiado uso de herramientas. Por lo tanto siempre me decanto por la construcción, el ensamblaje y el modelado directo en lo que se refiere a escultura, aunque también a veces hago uso de moldes, pero intento evitarlo en lo posible, me gusta tener un contacto y  control directo sobre lo que hago.
Últimamente estoy muy centrado en el modelado con masilla epoxi, es una técnica poco común pero que se adapta muy bien a mi gusto por lo inmediato y es perfecta para combinar con otros materiales.
Por lo general una obra siempre nace de una idea germen que es concisa en cuanto a lo que se busca expresar pero algo abstracta en la definición final. Por ello uno nunca sabe como va a acabar una pieza y esto es precisamente lo esencial y lo grandioso, adaptarse a los problemas que te van surgiendo, ir construyendo sobre la marcha según las demandas que va dictando la propia obra para finalmente sorprenderse uno mismo con el resultado dejándose llevar durante todo el proceso sin saber muy bien como va a acabar la cosa.

"Desde pequeño ya mis pasos iban muy encaminados a dedicarme a algo de carácter creativo, se me daba bien el dibujo y la plastilina y siempre andaba inventando cosas. Mis padres continuamente destacaban esto de mí  así que siempre pensé que esto era lo que tenía que hacer. Al principio dibujaba personajes muy locos y absurdos que ocasionalmente acababan como protagonistas de algún intento de cómic. El lenguaje expresivo del cómic llamaba mucho mi atención y aún soy muy fanático de autores de novelas gráficas afines a mi visión personal, pero rápidamente me di cuenta que mis ideas demandaban un medio más directo, abierto y codificado, la narrativa escapaba un poco a mi interés (aunque publicar alguna vez mi propio cómic es uno de mis sueños). Por otro lado, desde muy pequeño siempre he sido un preguntón ¿y esto porque es así? ¿y esto porque TIENE que ser así?  Es mi otra gran vocación, la filosofía. Vi claro que todo esto lo podía conjugar a través del arte de una manera muy natural y lógica.

Así que con este panorama decidí dedicarme a la práctica artística profesional y vocacionalmente y joven e ingenuo me matriculé en la carrera de Bellas Artes. Poco bueno puedo decir de aquel antro mediocre de decadencia y endogamia salvo que allí conocí a Rafael Jurado, artista  compañero de clase con quien formé una hermandad. Rafael coincidía en mi forma de ver y entender el mundo y al igual que yo es un amante de la filosofía existencialista por lo que ambos nos retroalimentábamos en ideas y conceptos hasta el punto que decidimos unir fuerzas para crear y exponer emprendiendo camino juntos como colectivo (desde el 2000 hasta hoy, Sickstudio, www.000sick.com).

En mi estudio de Sevilla donde todavía vivo y trabajo, nos reuníamos Rafa y yo para trabajar y trazar planes artísticos todas las tardes cuando salíamos de la facultad. Juntos escribíamos ensayos y locuras, compartíamos teorías artísticas y estéticas, pintábamos mano a mano, aprendiendo el uno del otro y teníamos largas e irrepetibles charlas.

Todo mi aprendizaje se lo debo a aquellas tardes de trabajar  y compartir con mi colega Rafa y a poco más.
Por otro lado la mentira del falso bienestar y la “peculiar” idiosincrasia de la sociedad tipical spanish (de la cual ahora sufrimos  las consecuencias) así  como la fantasía transportada a través de rallos catódicos, promesa incumplida de un futuro esplendoroso en los años 80 en los que me crié, cuentan también como maestro e inspiración y son agridulce circunstancia conformadora de mi perfil como artista. Desengaño y fantasía.

En cuanto a mis referentes artísticos la lista puede ser muy larga, hay muchísimos artistas a los que me siento afín y cuyo trabajo admiro, pero no acabaríamos nunca. Entre otros: James Ensor, Munch, Goya, Jean Michelle Basquiat, Antonio Saura, Francis Bacon, Tápies, Robert Rauchemberg, Jake & Dinos Chapman, Max Ernst, Suehiro Maruo, Juan Muñoz, Charles burns, Robert crumb, Daniel Cloves, Masamune Shirow, Louise Bourgeois, etc, etc, etc... "


MIS OBRAS PREFERIDAS:

Mañana me rebelo
Degeneración en generación
What a wonderful what?
El único humano cuerdo es el humano muerto.
Monkey see mokey do.







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