Lectura: UN MUNDO FELIZ (Aldous Huxley)

Título: Un mundo feliz
Autor: Aldous Huxñey
Tipo de texto: Novela
Sinopsis: es un clásico de la literatura del siglo XX, una sombría metáfora sobre el futuro. La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios:triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje...


Hay algo que me fascina en la ciencia ficción, tanto en la literatura como en el cine; supongo que es la seguridad de que algún día la humanidad correrá uno de esos destinos, que dormiremos enganchados a un ordenador, viviremos a partir de replicantes, nuestras mentes estarán controladas por un ojo eterno o que la cultura arderá en llamas. Parece todo tan posible.
Hay una especie de podio en el que se sitúan los tres grandes hitos de la ciencia ficción; más bien, de la ciencia ficción distópica, de aquellas obras de arte que trata del futuro decadente de la raza humana. Luego, para gustos colores, cada cual las coloca en el orden que quiera; el mío es 1º Fahrenheit 451, 2º 1984 y 3º Un mundo feliz. Hoy tengo entre mis manos Un mundo feliz de Aldous Huxley -uno de esos hombres escalofriantemente lúcidos-, releída en varias ocasiones, y a cada cual le encuentro más significados y me resulta más increíble. Del fondo, como ya he dicho distópico, me quedo con las geniales ideas que Huxley concibió para su mundo futuro: humanos creados en probetas con habilidades físicas y mentales dependiendo de su profesión futura;reservas naturales en las que viven hombres tan atrasados que tienen religión; voces que susurran reglas inviolables bajo la almohada... Huxley nos relata una de las formas más espeluznantes de tecnocracia, en la que los seres humanos solo viven para producir y consumir lo que ellos mismos producen, controlados por autoridades invisibles, totalmente desprovistos de cualquier sentimiento humano; para ellos, la felicidad y la virtud es amar lo que uno tiene que hacer. Pero entre tanta máquina aún quedan vestigios humanos; los salvajes de la reserva son los únicos que aún tienen conocimiento de realidades como la reproducción, la fe o el arte. Y cuando uno de ellos, exótico, salvaje, excitante, se adentra en su mundo, se ve que "los extremos se tocan, por la sencilla razón de que se crearon para tocarse". De entro todo me quedo con lo que el salvaje le responde a una de las autoridades competentes cuando ésta trata de convencerle de la comodidad de la nueva sociedad:"-Pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, peligro real, libertad, bondad, pecado. -En suma, usted reclama el derecho a ser desgraciado. -Muy bien, de acuerdo. Reclamo el derecho a ser desgraciado."
Lo único que creo que desmerece esta obra es la forma. La narración es muy irregular, con texturas muy distintas -a veces solo una descripción, a veces sólo una intervención en un diálogo-; si bien esta técnica ofrece muchas posibilidades y puede ser perfecta, Huxley sólo la utiliza un poco antes de la mitad de la obra, sin ningún criterio, para encajar de una forma original las distintas voces y crear en el lector la imagen del mundo al que se está adentrando de una manera muy rápida. Por otra parte, me fallan algunos aspectos en la configuración del personaje de Bernard: mientras que al principio se le presenta como un hombre crítico, inconforme, distinto a los demás, y Huxley insiste en presentárnoslo como tal para que depositemos en el nuestras esperanzas, de repente da un giro demasiado brusco y se convierte en un repelente más, sin que haya habido una descripción de este proceso de cambio.
Absolutamente obligatoria de leer, y después, Nueva visita a un mundo feliz, ya no novela sino ensayo sobre los futuros problemas de la humanidad y remedios caseros.

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